El Nuevo Pensamiento requiere de paciencia y persistencia

 

Cuando empieces en el “Nuevo Pensamiento”, no esperes una iluminación repentina. No imagines que vas a estar perfectamente sano, perfectamente alegre y exitoso en unos pocos días. Recuerda que todo crecimiento es lento. Los hongos brotan en una noche, pero los robles crecen con lentitud y perduran durante siglos.

El poder mental y espiritual debe adquirirse gradualmente. Si alcanzaste la madurez antes de entrar en este campo del “Nuevo Pensamiento”, es una locura suponer que una transformación completa de todo su ser tendrá lugar en una semana, un mes o un año.

Todo lo que razonablemente puedes buscar es una mejora gradual, tal como lo harías si estuvieras intentando aprender música o ciencias.

El Nuevo Pensamiento es una ciencia, la Ciencia del Pensamiento Correcto. Pero las células cerebrales, las cuales han sido moldeadas por los antiguos pensamientos de abatimiento y miedo, no pueden reformarse de inmediato. Será un caso de “Inténtalo, inténtalo de nuevo”.

Realiza tus afirmaciones diarias: “Yo soy amor, salud, sabiduría, alegría, poder para el bien, prosperidad, éxito, utilidad, opulencia”. Nunca dejes de afirmar estas cosas al menos dos veces al día; veinte veces es mejor. Pero no te desanimes si no lo logras todo inmediatamente, si tu vida no ejemplifica de inmediato tus palabras. Pronunciar las palabras es regar las semillas. Después de un tiempo, comenzarán a brotar; después de un tiempo más largo, cubrirán la tierra estéril con grano; después de un tiempo aún más largo, darán una cosecha.

Si has estado acostumbrado a sentir prejuicios y aversiones fácilmente, no te resultará fácil ilustrar de inmediato tu afirmación, “Yo soy amor”. Si te has entregado a pensamientos de enfermedad, los antiguos dolores y molestias se entrometerán incluso cuando digas “¡Yo soy salud!”

Si has sido arrastrado por el miedo y has creído que naciste para la pobreza y el fracaso, entonces, el valor, el éxito y la opulencia serán de crecimiento lento. Sin embargo, con toda seguridad crecerán y se materializarán, si solo persites e insistes. Declara que son tuyos, frente a los peores desastres. No hay nada que confunda y frustre tanto a la desgracia que mirarla con ojos esperanzados y determinados.

Si alguna mañana te despiertas en las profundidades del abatimiento y la tristeza, no te digas a ti mismo: “Bien podría renunciar a este esfuerzo por adoptar el Nuevo Pensamiento; evidentemente, he fracasado en ello”. En cambio, siéntate en silencio y afirma con calma que eres alegría, esperanza, coraje, fe y éxito.

Reconoce que tu desaliento es solo temporal; un antiguo hábito que intenta reafirmarse, pero sobre el cual gradualmente irás ganando dominio. Luego sale al mundo y ocúpate en alguna tarea útil, y antes de que te des cuenta, la esperanza se infiltrará en tu corazón y la nube gris se levantará de tu mente. Los dolores físicos aflojarán su control y las condiciones de pobreza cambiarán a prosperidad.

Tu mente es tuya para educarla y dirigirla. Puedes hacerlo con la ayuda del Espíritu, pero debes estar satisfecho de trabajar lentamente.

Sé paciente y persistente.

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