Las palabras son pensamientos hechos visibles

Las palabras son la expresión de la Mente. Las palabras son pensamientos hechos visibles o traídos a la conciencia y realización.

Continuamente estamos diciendo palabras, pero no siempre en voz alta, porque hay palabras silenciosas o mentales, además de audibles. Estas palabras están formando y reformando, cambiando y alterando todas las condiciones y manifestaciones, dentro nuestro y a nuestro alrededor.

Si nuestras palabras silenciosas o audibles se detienen en el mal, entonces las condiciones del mal se manifiestan; si se detienen sobre el bien, entonces el bien se manifiesta.

“Pero yo les digo que toda palabra vana (incluso la más ligera, la más superficial) que hablen los hombres, darán cuenta de ella… porque por tus palabras serás justificado (establecido en el bien) y por tus palabras serás condenado” (continúa en la ignorancia y la miseria). (Mateo 12:36, 37).

Si alguien dice: “Estoy enfermo”, “No puedo entender”, “Estoy cansado”, etc., continuará sujeto a la enfermedad, a la ignorancia, al cansancio, etc., hasta que la Verdad haga que él cese tales declaraciones mediante un verdadero cambio de corazón.

Si cuando alguien se enfrenta al peligro, dice: “No temeré ningún mal, porque tú estás conmigo”; o ante los dardos del odio y la persecución, dice: “te amo”; o “El hijo de Dios no conoce el fracaso ni el desánimo”, en la medida exacta en que reconozca la verdad de las palabras que pronuncia, se establecerá en el valor, en el amor omnipotente, en el éxito.  

La Palabra es el medio divino por el cual Dios crea, y nosotros, siguiendo los pasos de Dios, usamos los mismos medios – la palabra – para manifestar lo que Dios ya ha creado. La intención original en el uso del lenguaje no era transmitir pensamientos, sino el propósito de crear.

Una de las formas de “pronunciar la palabra” es la Oración. Como todos los modos de conversación, según la naturaleza de la comunicación, en alguna medida nos unen con aquellos a quienes nos dirigimos, así ocurre con la oración. Es un medio de hacer conexión con la Mente universal. Con la oración correcta se cumple una ley de comunión, una ley tan exacta como la que rige la transmisión de la fuerza eléctrica o la centralización de la energía a través de cualquier dispositivo mecánico.  

La aspiración del Alma combinada con el conocimiento de la Mente de que lo que desea ya es un hecho consumado, constituye la “oración eficaz del justo, que puede lograr mucho”.


Extracto del libro “Lecciones sobre Vida Cristiana y Sanación” | Metafísica Cristiana para sanar por el Poder de la Palabra | por Annie Rix Militz.


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