Dieta Mental

Este librito causó gran sensación desde su primera aparición; un método simple y directo  para la regeneración espiritual y psicológica por fin estaba disponible. Desde entonces, millones de personas lo han probado. En un gran número de casos han resultado curaciones del cuerpo, ajustes familiares, vencer la necesidad, pero sobre todo encontrar la felicidad y la paz mental.

Si deseas probarlo, asegurate de leer las instrucciones cuidadosamente y llevarlas a cabo con precisión.

Emmet Fox.

(Si prefieres, puedes escucharlo en el video que se adjunta al final del post)

DIETA MENTAL

El tema de la dieta es uno de los principales temas de interés público en la actualidad. Los periódicos y revistas están repletos de artículos sobre el tema. Los estantes de las librerías están llenos de volúmenes mostrando los misterios de las proteínas, almidones, vitaminas, etc.

El mundo entero está consciente de los alimentos. Expertos en el tema dicen que físicamente uno se convierte en lo que come – que todo tu cuerpo está realmente compuesto de la comida que has ingerido en el pasado.  Dicen que lo que comes hoy, estará en tu torrente sanguíneo después de un lapso de tantas horas, y es tu flujo sanguíneo que construye todos los tejidos que componen tu cuerpo – y entonces ahí estas tú.

Por supuesto, ninguna persona sensata discute eso. Es perfectamente cierto, hasta donde llega y lo único sorprendente es que al mundo le haya tomado tanto tiempo descubrirlo. Pero en este artículo voy a tratar el tema de la dieta en un nivel infinitamente más profundo y de mayor alcance en sus efectos. Me refiero, por supuesto, a la dieta “mental”.   El factor más importante en tu vida es la dieta mental que mantienes.

Es el alimento que le proporcionas a tu mente el que determina todo el carácter de tu vida. Son los pensamientos que te permites pensar, los asuntos en los que permites que se concentre tu mente, lo que hacen que tú y tu entorno, sean como son. Tal como sean tus pensamientos, así será tu vida.

Todo lo que existe hoy en tu vida: el estado de tu cuerpo, ya sea saludable o enfermizo; el estado de tus finanzas, ya seas próspero o empobrecido; el estado de tu hogar, ya sea feliz o lo contrario; de hecho, las condiciones actuales de cada fase de su vida están completamente condicionadas por los pensamientos y sentimientos que has mantenido en el pasado, por el tono habitual de tus pensamientos pasados. Y la condición de tu vida mañana y la próxima semana y el próximo año, serán completamente condicionadas por los pensamientos y sentimientos que decidas mantener de ahora en adelante. En otras palabras: tu elijes tu vida, es decir, elijes todas las condiciones de tu vida, cuando elijes los pensamientos sobre los cuales se ocupa tu mente. El pensamiento es la verdadera fuerza causativa en la vida y no hay otra. Tu no puedes tener un tipo de mente y otro tipo de entorno. Esto significa que no puedes cambiar tu entorno sin cambiar tu mente, ni tampoco puedes cambiar tu mente sin que tu entorno también cambie. – Y esta es la suprema clave de la vida y la razón de este artículo.


Esta entonces es la verdadera clave de la vida: Si cambias tu mente, tus condiciones también tienen que cambiar; tu cuerpo debe cambiar, tu trabajo diario u otras actividades deben cambiar, tu hogar debe cambiar, todo el color de tu vida debe cambiar. Ya sea que habitualmente estés feliz y alegre o deprimido y temeroso, depende completamente de la calidad de la comida mental sobre la cual te alimentas. Por favor, que esto quede muy claro. Si cambias tu mente, tus condiciones también deben cambiar.

Somos transformados por la renovación de nuestras mentes. Así es que ahora verás que tu dieta mental es realmente lo más importante en tu vida. Esto puede llamarse la Gran Ley Cósmica y su Verdad es evidente una vez que se ha establecido claramente de este modo.  De hecho, no conozco a ninguna persona reflexiva que niegue su Verdad esencial. Sin embargo, la dificultad practica para aplicarla, surge del hecho de que nuestros pensamientos están tan cerca de nosotros que es difícil, sin un poco de práctica, alejarse por así decirlo y verlos objetivamente. Y eso es justamente lo que debemos aprender a hacer.

Debes entrenarte para elegir el tema de tus pensamientos en cualquier momento dado y también para elegir el tono emocional, o lo que llamamos el estado de ánimo que lo colorea. Si, tú puedes elegir tu estado de ánimo. De hecho, si no pudieras, no tendrías en absoluto ningún control real sobre tu vida.

Los estados de ánimo mantenidos habitualmente producen el temperamento característico de la persona y es su temperamento lo que finalmente hace o destruye su felicidad.

Tú no puedes ser sano, no puedes ser feliz, no puede ser próspero, si tienes mal temperamento. Si eres malhumorado, apático, cínico, deprimido, si está asustado, o fuera de tu juicio, tu vida no puede valer la pena vivirla. A menos que estés decidido a cultivar un buen temperamento, una buena disposición, entonces también puedes renunciar a toda esperanza de obtener de la vida algo que valga la pena, y es preferible decirte esto de una vez.

Si no estás decidido a empezar ahora y seleccionar cuidadosamente todo el día la clase de pensamientos que vas a pensar, entonces también puedes renunciar a toda esperanza de moldear tu vida en la forma que quisiera que fuera, porque esta es la única manera.

En resumen, si quieres que tu vida sea feliz y valiosa –que es lo que Dios quiere que hagas –  debes comenzar de inmediato a entrenarte en el hábito de seleccionar y controlar tus pensamientos.

Esto será extremadamente difícil los primeros días, pero si perseveras te darás cuenta que rápidamente será más fácil y realmente es el experimento más interesante que puedes hacer. De hecho, este control del pensamiento es el pasatiempo más interesante que alguien puede practicar. Tú te sorprenderás de la cantidad de cosas interesantes que aprenderás sobre ti mismo y obtendrás resultados casi desde el principio.


Ahora bien, muchas personas que conocen bien esta verdad, de vez en cuando hacen esfuerzos esporádicos por controlar sus pensamientos, pero la corriente de pensamientos está tan cerca –como ya he dicho- y los impactos externos son tan constantes y variados, que no parece que progresen mucho. Esa no es la forma de trabajar.

El único modo es formar definitivamente un nuevo habito de pensamiento que te guie cuando estés preocupado o cuando estés fuera de guardia, así también cuando estés conscientemente ocupado del asunto.  Este nuevo hábito de pensamiento debe ser adquirido definitivamente, y la base para ello puede establecerse en pocos días, y la manera de hacerlo es la siguiente:

Decide dedicar una semana exclusivamente a la tarea de construir un nuevo hábito de pensamiento, y durante esa semana deja que esto sea lo mas importante.  Si lo haces, esa semana será la más significativa de toda tu vida. Literalmente será un punto crucial para ti.

Si lo haces, puedo asegurar que toda tu vida cambiará para mejor. De hecho, nada permanecerá igual. Esto no significa simplemente que podrás enfrentar tus dificultades actuales con un mejor espíritu; significa que las dificultades desaparecerán.

Esta es la manera científica de alterar tu vida y ya que está de acuerdo con la Gran Ley, es infalible. Ahora, al trabajar de esta manera, no tienes que cambiar las condiciones. Lo que sucede es que aplicas la Ley y entonces las condiciones cambian espontáneamente.

Tú no puedes cambiar las condiciones directamente – de seguro con frecuencia lo has intentado y has fracasado- pero realiza la dieta mental de siete días y las condiciones deben cambiar.

Esta es entonces la Receta: Durante siete días no puedes permitirte albergar, ni por un momento, ningún tipo de pensamientos negativos.

Debes vigilarte por una semana completa como un gato vigila a un ratón y bajo ningún pretexto debes dejar que tu mente se detenga en ningún pensamiento que nos sea positivo, constructivo, optimista, amable.

Esta disciplina será tan extenuante que conscientemente no podrías mantenerla por mucho más de una semana, pero no te pido que lo hagas. Una semana será suficiente porque al cabo de ese tiempo el hábito de pensar positivamente comenzará a establecerse.

Algunos cambios extraordinarios habrán sucedido en tu vida, animándote enormemente y luego el futuro se encargará de sí mismo.

La nueva forma de vida será tan atractiva y mucho más fácil que la antigua forma que verás que tu mentalidad se alineará sola, casi automáticamente. Pero los siete días serán extenuantes. No quiero que entres en esto sin considerar el costo.

Las dietas físicas son un juego de niños en comparación con esto. La más agotadora gimnasia militar, combinada con marchas de 50 kilómetros, es leve comparada con esta misión. Pero es sólo una semana de tu vida y definitivamente cambiará todo para mejor.

Desde aquí hasta el resto de su vida, de hecho, por toda la eternidad, todo será diferente y mucho mejor que antes.

No comiences a la ligera. Piénsalo por uno o dos días antes de empezar. Luego comienza y que la gracia de Dios te acompañe.

Puede empezar cualquier día de la semana, y en cualquier momento del día, al levantarte, o después del desayuno o del almuerzo, no importa; pero una vez que empieces tienes que continuarla durante siete días. Eso es esencial. La idea es que tenga siete días ininterrumpidos de disciplina mental para poder lograr que definitivamente la mente se dirija en una nueva dirección.

Si no lo haces bien al comienzo, o incluso si vas bien por dos o tres días y luego, por cualquier razón te sales de la dieta, lo que debes hacer es dejarla por varios días y luego comenzar de nuevo.

No puede haber saltos intermitentes, por así decirlo. Como en la historia de Rip Van Winkle, cuano él hacia un solemne voto de abstinencia y luego inmediatamente aceptó un trago del primero vecino que le ofreció uno, diciendo tranquilamente: “Este no cuenta”. Bueno; en la dieta mental de siete días este tipo de cosas son inaceptables. Tienes que tomar en cuenta cada desliz y aunque no lo hagas, la naturaleza lo hará.

Cuando tengas una caída, debes abandonar la dieta completamente y empezar de nuevo. Ahora, para prevenir en lo posible las dificultades, las consideraremos en detalle:

Primero. – ¿A que me refiero con pensamientos negativos? Bueno, un pensamiento negativo es cualquier pensamiento de fracaso, decepción o problema; cualquier pensamiento de crítica, rencor, celos, o condenación de otros, o de uno mismo; cualquier pensamiento de enfermedad o accidentes; o cualquier tipo de limitación o pensamiento pesimista. En resumen, cualquier pensamiento que no sea de carácter positivo o constructivo, ya sea relacionado con uno mismo o con otro, es un pensamiento negativo.

De cualquier forma, no te preocupes mucho en cuanto a la clasificación; en la práctica nunca tendrá problemas para saber si un pensamiento dado es positivo o negativo; Y aun cuando tu cerebro trate de engañarte, tu corazón susurrara la verdad.

Segundo.  Debes tener muy claro que lo que se pide es que no albergues o mantengas cosas negativas. Nota esto cuidadosamente. No son los pensamientos que vienen a ti lo que importa, sino sólo aquellos que elijes acoger y mantener. No importa que pensamientos lleguen a ti, siempre que no los mantengas. Acogerlos o mantenerlos es lo que importa.

Por supuesto, muchos pensamientos negativos te llegarán todo el día. Algunos de ellos llegarán a tu mente, aparentemente por su propia cuenta, estos vienen a ti de la mente de la raza. Otros pensamientos negativos te serán dado por otras personas, ya sea por la conversación o por su conducta, o quizás oirás noticias desagradables por carta o por teléfono, o verás crímenes o desastres anunciados en los titulares de la prensa. Sin embargo, estas cosas no importan, siempre que no les brinde hospedaje. De hecho, son éstas mismas cosas las que proporcionan la disciplina que te va a transformar durante esta semana trascendental.

Lo que hay que hacer es, directamente cuando se presente el pensamiento negativo, sácalo. Rechaza el periódico, rechaza el pensamiento de la carta poco amable o el comentario estúpido o lo que sea.

Cuando el pensamiento negativo flote en tu mente, sácalo inmediatamente y piensa en otra cosa.

Lo mejor es pensar en Dios, como se explica en la Llave de Oro.  Encontramos una analogía perfecta en el caso de un hombre que está sentado junto a una fogata y le cae una chispa en la manga. Si sacude la chispa de inmediato no pasará nada, pero si permite que se quede allí, tan sólo un momento, bajo cualquier pretexto, el daño habrá sido hecho y será una tarea problemática reparar esa manga.

Lo mismo ocurre con un pensamiento negativo.

Ahora bien, ¿Qué hacer con los pensamientos y condiciones negativas que hoy son imposibles de evitar?  ¿Qué pasa con los problemas comunes que puedes tener en la oficina o en la casa? La respuesta es que tales cosas, ya sean experiencias o condiciones negativas, no afectarán tu dieta siempre que no las aceptes, no les temas, no creas en ellas, no te indignes, ni entristezcas, ni les des ningún poder en absoluto.

Ninguna condición negativa que el deber te obligue a manejar afectará tu dieta. Anda a la oficina, enfrenta los asuntos de la casa, pero no permitas que te afecten. Di mentalmente: “Ninguna de estas cosas me afecta” y todo estará bien.

Supongamos que almuerzas con un amigo que habla negativamente. No trates de callarlo ni le hagas un desaire. Déjalo hablar, pero no aceptes lo que él dice y tu dieta no se verá afectada. Supongamos que al llegar a casa te encuentras con conversaciones negativas. No prediques un sermón; sino que simplemente no las aceptes.

Recuerda es tu aceptación mental lo que constituye tu dieta. Supongamos que presencias un accidente o digamos un acto de injusticia. En lugar de reaccionar con lastima o indignación, niégate a aceptar las apariencias; haz lo que pueda por enderezar las cosas, dales el pensamiento correcto y déjalas así. Aún estarás en la dieta.

Por supuesto, será de gran ayuda si durante esta semana puedes evitar reunirte con cualquiera que particularmente te haga sentir mal. Personas que te caen mal, te fastidian, te incomodan, o te aburren, es mejor evitarlas mientras estas en la dieta; pero si no es posible evitarlas, entonces debes tomar un poco más de disciplina extra, eso es todo.

Supongamos que la próxima semana tienes una prueba particularmente difícil. Bueno, si tienes suficiente conocimiento espiritual sabrás cómo enfrentarla de una manera espiritual; pero en este caso, creo que sería mejor esperar y comenzar la dieta tan pronto como termine la prueba. Como dije antes, no tomes la dieta a la ligera; piénsalo bien primero.

Para terminar, quiero decirles que a menudo las personas encuentran que el comienzo de esta dieta parece despertar toda clase de dificultades.  Parece que de repente todo empieza a marchar mal. Esto puede parecer desconcertante, pero en verdad es una buena señal; significa que las cosas se están moviendo y ¿no es ése precisamente el objetivo que tenemos en vista? Supongamos que todo tu mundo parece estremecerse. Mantente firme, deja que se estremezca y cuando se haya detenido, la imagen se habrá reensamblado en algo mucho más cercano al deseo de tu corazón.

Este punto es sutil, pero de vital importancia. ¿no ves que habitar en esas dificultades, es en sí mismo un pensamiento negativo que quizá te haga salir de la dieta? Por supuesto, el remedio no está en negar que tu mundo aparentemente está convulsionado, sino en negarse a tomar la apariencia por realidad. Juzga no por las apariencias, sino con juicio justo.

Una palabra final de advertencia: No le digas a nadie que estás a dieta o que piensas iniciarla. Mantén este enorme proyecto estrictamente para ti. Recuerda que tu alma debe ser el Lugar Secreto del Altísimo. Cuando hayas pasado los siete días exitosamente, y hayas asegurado tu demostración, permite que pase un tiempo razonable para establecer la nueva mentalidad y entonces cuéntale la historia a todos a quienes creas que pueda ayudarle.

Recuerda, nada de lo que diga o haga otra persona puede sacarte de la dieta. Solamente tu propia reacción a la conducta de otra persona, puede hacerlo.

‘The 7 Day Mental Diet’ por Emmet Fox/ Traducción Marcela Allen 

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